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Discapacidad: Diversidad Funcional y Sexualidad

Discapacidad: Diversidad funcional y sexualidad
Arte: 🇲🇽 Brenda Gutiérrez M. @neloa.arte

La diversidad funcional y la sexualidad, son temas complejos de entender cuando se presentan juntos, e incluso, son ignorados. La diversidad funcional se refiere a la variedad de habilidades, capacidades y situaciones de discapacidad (intelectual, psicosocial, visual, auditiva, motriz y múltiple) que puede vivir una persona en su particularidad -haya nacido con ella o no-. La sexualidad, por otro lado, es una parte fundamental de la identidad de una persona e incluye varios aspectos: desde el sexo biológico, la orientación erótico-afectiva, la identidad de género y sus expresiones, hasta las prácticas sexuales, su vivencia erótica, la reproductividad y las formas de vincularnos afectivamente.

¿Sabían que en el mundo se calcula que hay 1,300 millones de personas con algún tipo de discapacidad?, es decir, el 15%: 1 de cada 6 personas en todo el mundo (Organización Mundial de la Salud 2022).

El concepto de discapacidad ha evolucionado con el tiempo, hace referencia por un lado, a las barreras de la actitud, refiriéndonos a la ideología discapacitante: todas esas actitudes incapacitantes de asistencialismo, paternalismo y capacitismo, que romantizan/idealizan la discapacidad, llevándola o a la grandeza o a la inferioridad, y por otro, a las del entorno, la falta de accesibilidad en espacios públicos, privados y virtuales, así como en el acceso a la información que evitan la participación plena y efectiva en igualdad de condiciones. 

Mientras que la discapacidad se encuentra en el entorno y la actitud, la diversidad funcional, (intelectual, psicosocial, neurodivergencias, orgánica, sensorial y motriz) hace referencia a la persona, proponiendo una terminología no negativa hacia quienes enfrentan la discapacidad.

Tipos de diversidad funcional
Imagen tipos de diversidad funcional: Alexa Castillo Nájera Zaliv

La discapacidad, ya no se relaciona a una cuestión de salud o de rehabilitación médica/asistencial, sino de Derechos Humanos. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) introduce un cambio de perspectiva, enfocada desde los derechos humanos y desde lo que se ha denominado el modelo social de la discapacidad.

La CDPD, reconoce a las personas con discapacidad como sujetos de derecho. Esto implica su pleno reconocimiento como sujetos sexuados, con vidas diversas, con diversidad funcional, con diversos modos de vivir la sexualidad, con una posición activa y con capacidad de decidir por sí mismas. Los derechos sexuales y los derechos reproductivos son reconocidos como derechos humanos básicos y por lo tanto como derechos de todas las personas en igualdad de condiciones y sin distinción alguna.”

Diccionario Enciclopédico de la Legislación Sanitaria Argentina

Es importante tener en cuenta que la diversidad funcional no afecta la capacidad de una persona para vivir una sexualidad plena y satisfactoria. De hecho, todas las personas, independientemente de sus discapacidades, tienen la capacidad y el derecho a explorar su sexualidad de manera sana, segura y consensuada.

El derecho al placer se refiere a la libertad y el derecho de todas las personas a experimentar y explorar su vivencia erótica e identidad sexual de manera satisfactoria. Este derecho incluye la libertad de elegir y controlar la propia sexualidad y cuerpo, sin coacción o discriminación.

Puede haber desafíos específicos y muy particulares que deben ser abordados: como la falta de accesibilidad a productos y servicios relacionados con la sexualidad; la ausencia de información y educación sobre la sexualidad y la diversidad funcional; y la discriminación o el estigma que pueden experimentar las personas en situación de discapacidad en relación a su sexualidad, enfrentando obstáculos adicionales: como la negación al derecho al placer a la hora de explorar su sexualidad y de satisfacer su erotismo.

Es importante tener en cuenta que cada persona con o sin discapacidad es única y sus necesidades y deseos pueden variar. Por lo tanto, se requiere abordar estos temas con sensibilidad, respeto, empatía y, sobre todo, con una visión laica, científica y de derechos hacia las necesidades individuales.

Algunas personas con diversidad funcional pueden tener desafíos en la participación en actividades sexuales, debido a limitaciones físicas -incluyendo la exploración de su propio cuerpo y/o el de su pareja-, así como de otro tipo, a falta de adaptaciones en el entorno, siendo un obstáculo para la intimidad y el contacto sexual. Esto puede incluir información sobre opciones de adaptación, como dispositivos de asistencia o técnicas de posicionamiento, y recursos para abordar preocupaciones o desafíos específicos relacionados con la sexualidad y su limitación motriz.

La discapacidad sensorial puede tener un impacto en la experimentación del placer sexual de una persona, sin embargo, no determina su falta de capacidad para experimentar dicho placer. Por ejemplo, una persona con discapacidad visual puede encontrar placer a través del tacto y el sonido, mientras que una persona con discapacidad auditiva puede encontrar placer a través del tacto y la vista.

La discapacidad intelectual puede afectar en algunos casos, como la capacidad de una persona para comprender y participar en actividades sexuales, lo que puede afectar su capacidad para experimentar el placer sexual. Sin embargo, esto no significa que no puedan adquirir la información necesaria para hacerlo, sólo debemos aprender a enseñarles efectivamente. Es importante brindar información y educación sobre sexualidad y discapacidad intelectual de una manera accesible, clara y comprensible para que puedan elegir.

La información sobre sexualidad puede ser presentada en formatos accesibles, como audiodescripción para personas con discapacidad visual, lenguaje sencillo para personas con discapacidad intelectual o materiales táctiles para personas con discapacidad visual y auditiva.

Es necesario reafirmar que cada persona es única y puede tener necesidades diferentes en cuanto a la educación sobre sexualidad; por lo tanto, se requiere brindarles una amplia gama de opciones y recursos para garantizar que cada una tenga acceso a la información y el apoyo que necesita.

Para ello, es importante que se fomente una cultura de inclusión y respeto: abordar cualquier discriminación o estereotipos negativos relacionados con la sexualidad y la diversidad funcional, para garantizar la seguridad y la salud sexual desde la ética y con una visión de derechos, así como brindar información y recursos adecuados a todas las personas, incluyendo aquellas con diversidad funcional y sus familiares, para dejar de patologizar su vivencia erótica, reconociéndoles como personas antes que un diagnóstico, y que puedan ejercer su derecho al placer.

Desde el amor, Alexa.

Escrito por
Alexa Castillo Nájera Zaliv

🇲🇽 Psicoterapeuta humanista y sexóloga feminista. Periodista y activista por la inclusión y respeto de la diversidad con enfoque interseccional.

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