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10 Puntos a tener en cuenta cuando sucede un “gatillazo”

Por Rosa Collado

Se llama gatillazo coloquialmente, a la pérdida de erección que aparece cuando menos te lo esperas y de forma que el hombre no responde sexualmente a pesar de haber estimulación adecuada. En realidad el “gatillazo” no es propiamente una disfunción -si la situación no es persistente- si no algo situacional de fácil recuperación.

La cuestión es que el hombre no lo ve tan situacional ni poco problemático. Si solo le pasa una vez y lo asocia al alcohol, cansancio, estrés… dándose una explicación que le haga entender la falta de erección situacional,  probablemente no le ocurra de nuevo, o pase de tarde en tarde sin que tenga más consecuencia que la explicación natural.

Normalmente queda el recelo de ver qué pasará en la próxima situación con esta chica o chico que le gusta tanto o con su pareja, sintiendo miedo o inseguridad. Ciertamente los genitales masculinos no responden siempre del mismo modo y si uno pierde la confianza en sí mismo, la cosa puede ir a peor.

Una erección es un proceso complejo que implica cambios en la musculatura, los nervios y los vasos sanguíneos del pene. Cuando aparece un estímulo sexual, o se fantasea con el sexo, o se inicia cualquier tipo de estimulación erótica, todas estas señales viajan por los nervios que van desde la médula espinal hasta los genitales. En este proceso, la sangre se bombea al pene y los vasos sanguíneos que lo irrigan se dilatan. De este modo, la sangre llena el pene y lo agranda.

El gatillazo o la pérdida de erección mientras se practica el sexo tiene causas físicas y psicológicas o ambas. Se considera normal cuando aparece de forma aislada y no afecta a más de la mitad de los coitos (sexo con penetración). En términos generales uno de cada tres gatillazos tiene causas físicas y en el 90% de los casos es tratable.

Las causas físicas más comunes o factores de riesgo importantes son la edad y la bajada de la testosterona. A medida que se avanza en años, puede haber otro tipo de factores como son los circulatorios, los daños vasculares, la hipertensión, las enfermedades neurológicas, la diabetes, los factores de tipo hormonal, etc.

Alrededor del 40% de los hombres mayores de 40 años sufren algún tipo de disfunción eréctil. A veces, son circunstanciales y no duran mucho y suelen ser más por motivos psicológicos. Si no es así y aparecen con mucha frecuencia, puede ser una señal de disfunción eréctil por otros motivos que convendría revisar.

El gatillazo es un problema muy corriente que afecta a casi todos los hombres alguna vez en su vida. El consumo de tabaco, alcohol, ciertas medicaciones, los nervios, la falta de concentración, el estrés, el cansancio, la rutina sexual e incluso el miedo a un posible embarazo de su pareja,  repercuten directamente en la erección.

Todas las personas, hombres y mujeres, tenemos momentos en que no respondemos sexualmente.

A nivel psicológico, el miedo al fracaso reflejado en la pérdida de erección supone un estrés que no ayuda a salvar la situación con naturalidad. Se vive de forma tensa, con culpa o sentimientos de poca valía.

Cuanto más exigente es el hombre o más cree que debe responder rápidamente o que su pareja demanda la erección para la culminación sexual y de su placer, más presión y más dificultad en alcanzar de nuevo la erección. A veces, la falta de información o la propia cultura y sociedad, puede hacer de un episodio sin importancia una cuestión donde se vulnera la masculinidad del hombre.

Ante la aparición de un gatillazo, algunos hombres pueden reaccionar con tanta inseguridad que se condicionan cada vez que mantienen relaciones sexuales, entrando en un círculo vicioso del que es complicado salir. El miedo al nuevo fracaso es el que impide la erección, anticipando la dificultad y, al mismo tiempo, creándola.

Lo que ocurre físicamente es que el cuerpo cuando se siente amenazado -no importa cuál sea la causa- segrega adrenalina (sustancia que genera la contracción vascular) y con ella la pérdida de erección. Así, lo más recomendable es relajarse y disfrutar del camino y sobre todo darle naturalidad.

Puntos importantes a tener en cuenta

  1. El gatillazo es un hecho natural que ocurre a casi todos los hombres alguna vez en su vida.
  2. La erección no es constante a lo largo del coito, incluso antes del mismo hay pérdidas de firmeza en la erección, a pesar de estar en una situación muy excitante. Este hecho es completamente natural.
  3. La parte importante de la conducta sexual no es la necesidad de mantener la erección para complacer, sino la posibilidad de comunicarnos con la pareja pidiendo aquello que nos gusta, nuestras preferencias y manteniendo la complicidad suficiente y la confianza para decir que hoy no apetece (que no solo le pasa a las mujeres) y, así, el hombre se va a quitar esos estereotipos sociales donde “debe cumplir”.
  4. Importante la expresión y comunicación de los miedos sexuales o la expresión de las prácticas que no te gustan, sin pensar que si lo cuentas tu masculinidad se verá afectada.
  5. La presión por gustar y “quedar bien” con la pareja, genera inseguridad en la práctica sexual.
  6. El gatillazo es un problema frecuente y afecta a muchos hombres. Puede generar inseguridad, frustración y temor a la práctica sexual.
  7. La disfunción eréctil, es un problema más grave y probablemente requiera atención médica y sexológica.
  8. El mayor estimulante es tu cerebro. Mantente en lo que estás haciendo y saborea cada caricia.
  9. Práctica el sexo sin coito (sexo no exigente) hasta que te sientas seguro de nuevo y sé creativo en el placer.
  10. El gatillazo tiene solución sea como sea. Disfruta de cada momento. El placer no depende de tu grado de erección.
*Autora: Rosa Collado, Psicóloga y Sexóloga por la Universidad de Valencia

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