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¿Sexo a solas o en pareja?

Por: Ester Álvarez Guillén

Mientras la sociedad avanza a un ritmo vertiginoso, en una cultura en la que encontramos sexo implícito o explícito hasta en la sopa, se ha pasado de ver la masturbación como algo malo, a algo permitido, incluso ¿bueno?, sin embargo siempre secundario (¿por qué no una opción más?).

Si le preguntas a alguien que tiene pareja si se masturba, es muy posible que te responda: “prefiero tener sexo”, o “cuando no me queda más remedio porque mi pareja no está disponible…”.

Una amiga le dice a otra: “He descubierto que mi novio se masturba, ¿por qué? ¿es que no tiene suficiente conmigo?”. Y si el caso es a la inversa, siendo el chico quien la descubre a ella, entonces en lugar de contárselo a un amigo (no vaya a pensar que no es suficiente hombre) se traumatiza y empieza a pensar que no la satisface.

Lo cierto es que la masturbación se sigue considerando un remedio de 2ª categoría, cuando las ventajas que tiene son numerosas: no necesitas a nadie mas que a ti mism@, no hay riesgos de ETS o embarazo, puedes centrarte únicamente en darte placer, tú mejor que nadie sabes lo que te gusta, es más fácil conseguir un orgasmo (sobre todo las mujeres)… Ciertamente a algunas mujeres con anorgasmia primaria o secundaria (que nunca han conseguido un orgasmo o tienen dificultades para conseguirlo), les resulta más sencillo llegar al orgasmo con el sexo a solas que en compañía, ya que se sienten más cómodas.

De modo que, se tenga pareja o no, la masturbación debe ser vista como otro modo de tener sexo más, igual que un día puede apetecer la postura del misionero y otro la carretilla, igual que un día apetece por la mañana y otro por la noche, igual que si hoy te apetece en el suelo y mañana en el sofá, cualquier día te puede apetecer masturbarte (esté o no tu pareja delante y quiera o no participar). Te apetece y punto, y ni tu pareja ni tú deben sentirse mal por ello.

Además, es imposible que dos personas se pongan  de acuerdo siempre en lo que desean o lo que pueden hacer en un momento determinado. Y tener pareja no significa necesitar o depender siempre del otro, ni que esto suponga quererla menos. Respetar este espacio de cada uno ayuda incluso a eliminar presiones en la pareja cuando uno de los dos no tiene ganas. Lo importante es que ambos estén de acuerdo y respeten las necesidades del otro.

Claro está (para quien tengan un lado más romántico) que cuando haces el amor con alguien, compartir esta experiencia, puede producir sensaciones de “compenetración”, unión, entrega, etc, que jamás se consiguen con la masturbación. Pero no olvidemos que mediante el sexo a solas nos centramos únicamente en nuestro cuerpo y nuestras sensaciones y esto nos ayuda a conocernos mejor, a saber lo que nos gusta y así poder luego expresarlo mejor en pareja.

Por tanto, ambas formas de tener sexo son igualmente válidas, respetables, necesarias, enriquecedoras, divertidas…, ninguna puede sustituir a la otra y las dos deben considerarse por igual dependiendo de lo que nos apetezca en un momento dado. Y si lo que nos apetece verdaderamente (y no porque nos hayan enseñado que es lo correcto) es tener un encuentro sexual con otra persona pero no podemos por cualquier motivo y optamos por la masturbación, es mucho más placentero aprovechar la oportunidad para fantasear con aquello que deseamos y disfrutar de nuestro propio cuerpo, que hacerlo con resignación.

Al fin y al cabo nuestro mayor órgano sexual es el cerebro.

*Fuente: Tusexualidad.es

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