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Erika Lust: la feminista pro-sexo que revolucionó el cine porno para mujeres

Me llamo Erika Lust y soy directora de cine. Hago películas explícitas.Nací en Suecia, y antes de especializarme en el mundo del erotismo estudié ciencias políticas, feminismo y sexualidad en la Universidad de Lund. Fue allí donde descubrí el libro publicado en 1989 por Linda Williams Hard Core: Poder, Placer y el Frenesí de lo Visible. ​Un libro que ha sido enormemente influyente en el discurso moderno sobre lo pornográfico, y por supuesto en mis propias impresiones sobre el género. Suecia ha sido un país tradicionalmente liberal en lo que respecta al sexo, y allí como en todas partes, las feministas estaban divididas sobre el significado de la pornografía.

Yo soy una feminista pro-sexo. Creo que las mujeres deberían disfrutar de su sexualidad tanto como los hombres. Siempre me he considerado una persona abierta de mente, y sin embargo, mis primeras experiencias furtivas con el porno (ya fuese en una fiesta de pijamas con mis amigas preadolescentes, o después en la universidad con mi novio) fueron bastante desastrosas. Lo que veía me daba asco: era cutre, era feo, no me podía creer que esas mujeres estuviesen disfrutando y además las situaciones en las que sucedía el sexo eran completamente ridículas.

Por otro lado, era bastante cinéfila. Cada vez que veía una película con contenido erótico, además de excitarme sentía otra clase de placer. Recuerdo especialmente la primera vez que vi ​El Amante ​de Jean Jacques Annaud. Era inteligente, era artístico, ¡y era súper sensual! Me hizo preguntarme si no sería posible rodar sexo real con esa misma atención por los detalles, con personajes más complejos, y situaciones con las que uno pudiese de verdad identificarse.

Cuando comencé mi carrera hace una década, las voces femeninas eran prácticamente inexistentes dentro de la industria del porno. Esto me ofendía profundamente: ¿cómo dejar el discurso más importante sobre sexualidad y género que existe, en las manos de tíos sin talento y completamente ajenos a la idea de que una mujer tiene los mismos derechos que un hombre?

Esta desigualdad siempre me rondaba la cabeza, y dentro de mi ser yo ya sabía que si no me gustaba el porno que había, debía dejar de quejarme y empezar a rodar las películas adultas que yo quería ver. ¡Pero había estudiado ciencias políticas, no cine! Así que en el año 2000 me mudé a Barcelona y comencé a trabajar para distintas productoras. Servía cafés, traía y llevaba actores, salía corriendo a comprar pilas… Lo que hiciese falta con tal de estar en un set de filmación. También me apunté a clases de dirección. Por fin, en 2004, surgió la oportunidad de rodar un corto. ​¡Ahora o nunca!​, pensé. Y así fue como rodé The Good Girl ​​(algo así como ​La buena chica​).

Mi protagonista buscaba que la complaciesen y no solo complacer. Era una mujer moderna que acababa por tirarse al chico de la pizza. Sí, era entretenimiento adulto, pero le habíamos dado la vuelta. El cásting, la decoración, el vestuario, la música, el guión, la fotografía: todos estos eran elementos clave para mí. Muchos se ​preguntaban por qué estaba poniendo tanto esfuerzo en vídeos que solo servirían para pajearse. Otros me decían que era una lástima perder el tiempo en un género tan insignificante, con lo buena estudiante que era… Y sí, yo también tenía muchas dudas sobre lo que estaba haciendo. Pero entonces subí The Good Girl a internet, gratis. Según pasaban los días, el número de descargas crecía exponencialmente, hasta llegar casi a los dos millones. ¡Me vine arriba! Así que había más gente como yo, que quería otro tipo de cine explícito… ¡Y todo estaba por hacer en ese campo!

Envié el corto al FICEB, el festival de cine erótico de Barcelona, y ganó el premio más importante. Inmediatamente sentí las ganas de volver a rodar. Fundé Erika Lust Films en Barcelona en el año 2005, y rodé ​Cinco Historias Para Ellas​. En fin, ¡el título lo dice todo! Poco a poco, mi trabajo iba despertando la atención de la prensa internacional, y entré en contacto con otros cineastas que estaban en la misma onda que yo. Conseguí rodar Barcelona Sex Project (2008),Life, Love, Lust (2010) y Cabaret Desire (2011); y los cortometrajes Handcuffs (2009) y Room 33 (2011). Para darle un cuerpo teórico a lo que estaba haciendo y que fuese accesible para otros, también me convertí en escritora, y entre otros títulos, publiqué ​Porno para mujeres ​(2008) y ​Cómo rodar sexo ​(2013).

Internet siempre ha sido mi aliada, para llegar a mis públicos, para descubrir a otros cineastas. Lust Cinema se lanzó en 2010 para destacar el trabajo de todas esas estupendas directoras y directores. Queríamos que fuese un lugar de encuentro para todos aquellos que buscan una alternativa al porno mainstream. ¡Es un cine online único! Tenemos de todo, desde películas vintage hasta los últimos estrenos, guías prácticas, arte erótico, historias románticas y también historias muy pervertidas. Yo me encargo personalmente de hacer la selección, y siempre estoy buscando nuevos autores con la ayuda de mi equipo.

Aquí una probadita del portafolio de Erika Lust, el corto “Room33”:

*NSFW // Contenido Explícito

*Fuente original: Erikalust.com

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